Al momento de curtir el cuero suele gastarse al menos 30 litros de agua por cada kilo de piel. A nivel mundial, alrededor de 30.000 toneladas de cueros y pieles se procesan al día, lo que requiere unos 900 millones de litros de agua diarios. La mayor parte del agua utilizada se considera líquido residual, lo cual va en contra de todas las regulaciones ambientales. La industria del cuero ha hecho su parte para rediseñar sus formas de producción evitando su despilfarro.

El instituto de Investigación Central de Cuero (CLRI) y el laboratorio de CSIR en India, han desarrollado un agente de dispersión que pretende reducir el uso de agua en el proceso y así preservar el medio ambiente. «Puesto que todas estas operaciones se realizan en medio del agua con productos químicos, se genera una enorme cantidad de aguas residuales que contienen sustancias peligrosos no absorbidas»», expresó Subhendu Chakrabarti, Científico Senior Principal en CSIR-CLRI.

A su vez han creado una serie de herramientas biotecnológicas, como enzimas biocatalizadoras que permiten reducir la carga de Cromo en un 80% y 50% en otros insumos químicos, comparado con los procesos convencionales, a los que se les atribuye el 90% de la polución.  Este nuevo procesamiento es capaz de ahorrar y conservar el agua y así eliminar el uso excesivo de salinidad que se utiliza para el acondicionamiento, antes del proceso de curtición, reduciendo en un 30% el tiempo de fabricación, logrando con este avance que las cantidades de agua que son usadas a diario por el sector mundial del cuero, puedan ser conservadas.

Esta innovadora tecnología ha sido acogida con gran éxito en toda la industria del cuero. Lo que busca CSIR-CLRI es la licencia de este proyecto en empresas químicas, con el fin de beneficiar al sector del cuero a nivel  mundial.